La
respuesta es clara e inequívoca: sí, doce hombres han pisado la Luna. Y
a veces uno se plantea si alguno que otro no estará habitualmente por
allí, porque es sorprendente la cantidad de páginas dedicadas a negar la
llegada del hombre
a la Luna. Imagino que alguien abierto a creer que todo fue un
montaje, a pesar de las apabullantes pruebas sobre su veracidad,
difícilmente se contentará con la verdad y los datos objetivos para
abandonar ese absurdo negacionismo. Pero intentaré mostrar aquí algunos
de los datos que demuestran sin ningún tipo de duda que 12 hombres
pisaron la Luna entre el 20 de Julio de 1.969 y el 14 de Diciembre de
1.972.Podemos empezar por los materiales que hicieron el viaje de vuelta. En distintos centros de la NASA están almacenados los 382 kilos de roca lunar recogidas en las diferentes misiones. Es absolutamente imposible falsificar la composición química de una roca lunar, que lleva la marca inequívoca de su origen y las consecuencias medibles de su exposición durante millones de años a la radiación solar.
Incluso,
si se tratara de rocas llegadas de forma natural, por el choque de un
meteorito, presentaría la abrasión propia de la entrada en la atmósfera.
Pero no es así, las rocas muestran la composición propia de la
superficie de la Luna y no están deterioradas por la reentrada en la
atmósfera, pues la hicieron bien protegidas a bordo de la nave. Decir
que estas rocas han sido analizadas por toda una legión de científicos
de multitud de países, no han sido ocultadas por la NASA bajo ningún
tipo de secretismo.Por otro lado, el gobierno de los EEUU anunció con varios días de antelación el inicio de la misión Apollo XI y su objetivo de pisar la Luna por primera vez. Por tanto, miles de astrónomos, científicos y aficionados de todo el mundo siguieron con atención las evoluciones de la misión, pues la nave podía ser observada incluso por pequeños telescopios, aunque fuera solo como un punto en el ocular. Por supuesto, la URSS vigiló continuamente la posición de la nave, pues podría significar su derrota en la carrera espacial. Poner varias toneladas de material en la Luna es algo que no podría haberse ocultado a ninguna nación tecnológica de la época. La URSS fue plenamente consciente de que los americanos habían alunizado, y en ningún momento negó su derrota. Incluso ese alunizaje provocó cambios radicales en la política espacial rusa, que abandonó la exploración humana de la Luna para centrarse en la aplicación bélica de la carrera espacial.
Pero tenemos otras pruebas claras de la llegada del hombre a la Luna. En la misión Apollo 11 los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin colocaron sobre su superficie, en el Mar de la Tranquilidad, una placa reflectora con el objetivo de medir con la mayor exactitud posible la distancia de la Tierra a la Luna. Se trataba de un pane
l
cuadrado de 60cm de lado compuesto por 100 espejos que apuntaban a la
Tierra, una matriz
retrorreflectora de medición láser lunar. Podéis ver dicha placa en
la foto anexa. Y no es la única, ya que los astronautas del
Apollo XIV y del
Apollo XV dejaron
otras dos en Fra Mauro
y en el Mar de la Serenidad respectivamente. El sistema consiste en
emitir desde un observatorio terrestre un haz láser hacia ese punto de
la luna. El haz láser rebota sobre esa superficie reflectante y retorna
a la Tierra. Mediante
relojes atómicos
de gran exactitud se mide el tiempo que a tardado ese haz láser en
realizar el recorrido, con lo que podemos calcular fácilmente la
distancia que separa a ese observatorio de la placa que dejaron los
astronautas. Gracias a esas placas hoy en día sabemos que nuestro
satélite se aleja de la superficie de la Tierra a un ritmo de 38 mm por
año. Y es una medida que cualquier país o agencia espacial puede
realizar hoy en día gracias a la presencia de esas placas en la
superficie lunar.Estos argumentos no bastan para convencer a los apolloescépticos de que realmente llegamos a la Luna, pues basan su teoría de la conspiración en rasgos de algunas de las fotografías que se hicieron durante la estancia de los astronautas en la superficie lunar. Poco a poco iré comentando todas estas fotos y videos en diferentes entradas, pues para todas esas críticas hay claras explicaciones basadas en la ciencia y, en la mayoría de los casos, el sentido común.






