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Los historiadores del
demonio, profundos conocedores del mundo de los infiernos: han descubierto
que existe toda una corte infernal con príncipes, nobles y oficiales.
Valiéndose numerosos exorcismos se ha establecido que la posesión no es
solamente obra de Satanás sino también de otros muchos demonios, ha podido
saberse cuantos son, sus ocupaciones, dignidades y poderes.
Estado actual del gobierno de las tinieblas, príncipes y grandes
dignatarios según la «Enciclopedia Teológica», del Abad Migne:
Belcebú. jefe supremo del imperio infernal. fundador de la orden de la
Mosca.
Satanás. príncipe de las Tinieblas.
Eurimonio príncipe de la Muerte. gran cruz de la orden de la Mosca.
Moloch, príncipe del país de las Lágrimas. gran cruz del orden.
Plutón. príncipe del Fuego.
Leonardo. gran maestro de los Aquelarres, caballero de la Mosca.
Baalberí, señora de las Alianzas.
Proserpina. archidiablesa. princesa soberana de los espíritus malignos.
Ministerios:
Adrameleck. gran canciller. gran cruz de la orden de la Mosca.
Astaroth. gran tesorero.
Nergal. jefe de la policía secreta.
Baal. general en jefe de las armadas i1'!fernales, gran cruz de la orden
de la Mosca.
Leviatán, gran almirante. caballero de la Mosca.
Embajadores:
Be(fegor. embajador en Francia.
Mammon. embajador en Inglaterra.
Belial. embajador en
Turquía. Rim111on. embajador en Rusia.
Thamuz. embajador en
España.
Hutgin, embajador en
Italia.
Martinet. embajador
en Suiza.
Justicia:
Luc(fer, gran
justiciero.
Alastor, ejecutor de
las grandes obras
Casa de los príncipes:
Verdelet, maestro de ceremonias.
Succor-Benoth. jefe de los eunucos.
Chamos. gran chambelán. caballero de la Mosca.
Melchom,
tesorero-pagador.
N isroch, jefe de cocina.
Béhemoth, copero mayor.
Dagon, panadero mayor.
Mullin. primer ayuda de cámara.
Pequeños placeres:
Kohal. director de espectáculos.
Asmodeo. superintendente de las casas de juego.
Anticristo:
escamoteador y nigromante.
(Boguet le llama el Mono de Dios).
LOS 7 SECRETOS QUE LOS HOMBRES
DEBEN CONOCER
Es preciso antes de hacer una invocación, tener bien definida la
naturaleza del secreto que se pretende penetrar; y saber a quién se ha de
pedir la revelación. Siete son los secretos más grandes, y que en general,
más le conviene al hombre conocer.
El primero es curar todas las enfermedades en el espacio de siete días,
bien sea por el único medio de los objetos naturales, bien sea por el
concurso y ayuda de los espíritus superiores.
El segundo es el de conservar la vida a voluntad y por tiempo
indeterminado, sea cualquiera la edad de la persona.
El tercero consiste en hacerse obedecer de los seres que pueblan los
elementos bajo la forma de espíritus purificados, como son los gnomos,
etc.
El cuarto estriba en llegar a entenderse con todos los espíritus, sean
visibles o invisibles, invocando t:n cada caso al que pueda dar la
revelación que se busca.
El quinto consiste en llegar a comprender el fin especial para el que cada
uno ha sido creado.
El sexto está en identificarse a los espíritus superiores, aproximándose
así a la mayor perfección humana que es la base de todo bienestar y
prosperidad.
El séptimo consiste en lograr la protección de los espíritus superiores y
con ella alcanzar los beneficios de la vida sobrenatural bajó la forma más
perfecta.

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