Sabe que está hechizado... o teme
estarlo.
Se siente cansado o enfermo.
Protéjase.
Necesita:
. Un paquete de un kilo de sal
gorda de mar (encontrará la sal gorda de mar en tiendas de dietética).
. Un folio de papel blanco.
. Un rotulador rojo o un bolígrafo rojo.
. Una brújula
Cómo proceder:
1.
Dibuje, con el rotulador rojo, una estrella de cinco puntas sobre la hoja
de papel.
2.
Ponga el dibujo sobre una mesa, y
ayudándose de la brújula,
coloque una de las puntas de la estrella en dirección al este.
3.
Coloque el paquete de sal (con su envase) sobre el dibujo.
4.
Tienda los brazos ante usted con las palmas hacia el cielo y
diga:
«Mi poder reside en el nombre
del Señor, quien creó el Cielo y la Tierra.»
5.
Haga el signo de los cuernos apuntando al suelo con la mano derecha,
mientras coloca la mano izquierda bajo el codo derecho.
Posición de las manos:
La mano derecha debe representar el signo de los cuernos en dirección de
la sal. Se representan los cuernos doblando los dedos anular y corazón
hacia la palma de la mano mientras los sujeta el pulgar; el índice y el
meñique permanecen extendidos.
La mano izquierda (que está colocada bajo el codo derecho) debe estar en
la siguiente posición: el pulgar, el índice y el corazón deben estar
extendidos; el anular y el meñique deber mantenerse recogidos en la palma
de la mano.
Diga haciendo esos gestos:
«En el nombre del Demiurgo
Todopoderoso que creó el Cielo y la Tierra, te exorcizo por los cuatro
elementos:
1. Por el fuego.
Al decir «por el fuego», abandone su posición, deje caer
naturalmente los brazos a lo largo del talle, luego trace con el pulgar de
la mano derecha, sobre el paquete de sal, un triángulo con el vértice
hacia arriba. Hágalo en el sentido de las agujas de un reloj.
. Por el aire.
Al decir «por el aire», trace de nuevo con el pulgar derecho el mismo
triángulo pero, además, táchelo de ,izquierda a derecha.
. Por el agua.
Cuando diga «por el agua», siempre con el pulgar derecho, trace sobre el
paquete de sal un triángulo con el vértice hacia abajo en el sentido
contrario a las agujas de un reloj, luego táchelo yendo de derecha a
izquierda.
4. Por la tierra.»
Cuando diga «por la tierra», trace sobre su paquete de sal un triángulo
con el vértice hacia abajo en el sentido contrario al de las agujas de un
reloj
Vuelva a su posición inicial
(haciendo los cuernos, etc.) y diga:
»Te exorcizo, criatura de sal para que sean expulsados de ti cualquier
maleficio, cualquier impureza, cualquier prestigio del demonio. Te
exorcizo, criatura de sal para que seas toda pureza y toda santidad.»
Repita tres veces toda la operación.
Purificada la sal;
conságrela:
1.
Tienda sus manos ante usted, sobre la sal, con las palmas hacia el cielo y
diga:
«Mi poder está en el nombre del Señor, creador de Cielo y
Tierra.»
»Señor, consagra con nosotros esta sal, para que, de cualquier lugar en el
que sea derramada, sean expulsados todos los fantasmas, demonios y malos
espíritus.
»Señor, consagra con nosotros esta sal, para que todos los que la toquen o
prueben encuentren de nuevo la pureza del alma y la salud del cuerpo, sin
que importe que sus males se deban a la acción perniciosa de los demonios
o a una acción de magia, e incluso si, para ello, se ha utilizado el poder
de tu Nombre y el de tus Santísimos Ángeles.»
2.
Humedezca ligeramente el pulgar derecho con saliva y dibuje (con el
pulgar) sobre el paquete de sal tres signos de la cruz, trazando primero
el brazo vertical de arriba abajo y luego el horizontal de izquierda a
derecha.
3.
Aplique las dos manos sobre el paquete de sal, con los pulgares en forma
de escuadra (el uno frente al otro y tocándose), y diga:
«Que esta sal purísima no se corrompa nunca y que conserve su virtud de
sabiduría, en el nombre de Hochmael y en virtud de Rouach- Hochmae1.»
4.
Humedezca de nuevo el pulgar derecho y trace tres signos de la cruz como
está descrito un poco más atrás (número dos).
Repita tres veces esa operación de consagración, pero solamente la
consagración, y termine poniendo las manos sobre la sal durante al menos
tres minutos.
Utilice la sal consagrada:
Esta sal. posee propiedades de protección mucho más potentes que la de la
sal corriente.
Puede emplearla en todos los usos corrientes: en la cocina, para un baño,
etc.
En caso de hechizo o de enfermedad, ponga un puñado de sal en un platillo
bajo la cama y déjelo siete días. Cámbielo cada siete días hasta que se
sienta bien. Al cabo de siete días la sal está maleficiada, deságase de
ella sin tocarla, póngase guantes y tírela.
Esta precaución le protegerá de las malas influencias durante el sueño.
Nuestro consejo:
Tenga siempre sal consagrada en su casa y empléela para los usos
corrientes. También debe consagrar la sal del salero de mesa.