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En esta sección: La brujería a lo largo del tiempo
Lugares mágicos
Los hechizos
eL CAMINO MÁGICO
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4. La antigua brujería europea y americana Con el auge de la Iglesia cristiana en Inglaterra y en Europa, el lazo entre los seres humanos y la tierra empezó a desintegrarse. Se reemplazaron las religiones telúricas paganas antiguas y celtas por un sistema de creencias más patriarcal. La Iglesia enseñó que las corrientes acuáticas, los árboles y las piedras no tenían ninguna sabiduría propia, y que los animales, que la Iglesia creía no tenían alma, eran seres inferiores a los hombres. Intentando convertir a los paganos a la fe cristiana, la Iglesia construyó sus centros de culto en los lugares sagrados paganos e hizo coincidir la mayoría de sus festividades principales con las celebraciones paganas -así, por ejemplo, la Navidad reemplazó la festividad de Yule, que es el solsticio invernal pagano, una celebración que señala el nacimiento del dios del Sol, a quien da a luz la diosa Tierra. En un intento posterior de consolidar su poder, la Iglesia lanzó un fuerte ataque contra las herejías. los grupos o individuos que no obedecían las enseñanzas de la Iglesia fueron señalados como herejes y sentenciados a morir. Grupos, tales como los cataros, que creían que el Dios del Antiguo Testamento era el diablo y que la Iglesia católica lo adoraba, fueron acusados de satanismo y virtualmente borrados del mapa. También, durante los siglos XIII y XIV, se afirmó que las brujas eran satánicas . No se tomó en consideración la diferencia entre magia blanca y magia negra, y la magia natural que hasta entonces se había considerado moralmente neutral, desde el siglo XV en adelante fue considerada demoníaca. El año 1484, el papa Inocencio VIII prodamó una bula en la que las brujas eran consideradas herejes y adoradoras del diablo. Este edicto y la publicación del Malleus Maleficarum hicieron que la Inquisición se expandiera por toda Europa. Finalmente, en 1730 las persecuciones finalizaron con la llegada de la Era de la Razón. |
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Las persecuciones en Inglaterra y en Europa por practicar la ciencia negra»
Durante los siglos XIII y XIV la práctica de la brujería fue objeto de investigación por parte de numerosos teólogos. Tomás de Aquino, el famoso teólogo del siglo XIII, creía que las brujas hacían pactos con el demonio, que les daba el poder de volar sobre escobas, provocar tormentas y cambiar a formas animales. Era probable que se acusara a las brujas de cualquier daño, enfermedad o muerte que sufriesen los habitantes de un pueblo o sus animales, incluso se las acusaba de los desastres naturales. En Europa, las brujas acusadas de tales crímenes eran quemadas en la hoguera. Las persecuciones contra la brujería fueron muy crueles en Europa y provocaron la muerte a decenas de miles de mujeres, indigentes y vagabundos. El Malleus Maleficarum, escrito por dos inquisidores alemanes, ofrecía las formas de identificar, torturar y matar a las brujas. Generalmente, a las brujas y hechiceros se les acusaba de numerosas prácticas perversas, tales como el canibalismo y el infanticidio, y también de renunciar al cristianismo. En Europa, las persecuciones llegaron a su punto culminante entre 1560 y 1660. La persecución de la brujería en Inglaterra no fue tan maligna como en el resto de Europa, y la histeria contra las brujas llegó a su culminación en los años 1640. En 1563 se aprobó la segunda ley de tres que regiría la persecución contra las brujas en Gran Bretaña, y fue después de un juicio muy importante contra. las brujas que se celebro en Chehnsford Assizes en 1566. Se acusó de brujería a tres mujeres, todo ello basado en el testimonio de una niña de 12 años. Elizabeth Francis, Agnes Waterhouse y su hija Joan fueron acusadas de juntarse con un gato llamado Safuan que, aparentemente, podía hablar y provocar enfermedades y la muerte a varios vecinos del pueblo. Solo fue ahorcada Agnes.
La publicación del Malleus Maleficarum tuvo como resultado la muerte de mucha gente inocente
Las persecuciones en América. Las brujas de Salem
No fue hasta los años 16".{0 cuando las colonias norteamericanas experimentasen el miedo a la brujería, probablemente influenciadas por la situación que se vivía en Inglaterra en esa misma época. En 16.{7 fue ahorcada la primera bruja en Connecticut, y hay relatos dispersos acerca de juicios contra brujas en otras colonias. De todos modos, el juicio contra las brujas más importante de todos fue el de las «brujas» de Salem, en Massachussets, que tuvo lugar desde 16"92 a 16"93. La intranquilidad vivida en Massachussets tras la pérdida de su carácter de colonia inglesa en 16"8.{, junto a un cierto número de problemas sociales y de represión, provocó que la sociedad estuviese madura para aceptar esas acusaciones de brujería. Más de 200 personas fueron arrestadas y acusadas de brujería. Realmente fueron ahorcadas diecinueve, todo ello basado en el testimonio de un grupo de ocho adolescentes, cuyas edades iban de 12 a 20 años, que afirmaban ver emanaciones espectrales de las personas a quienes ellas acusaban de brujería. Las jóvenes, entre ellas Abigail Williams y Aun Putnam, caían víctima de convulsiones si una «bruja» estaba cerca de ellas. Sus convulsiones cesaban si las tocaba la mano de la bruja o brujo. Hombres y mujeres murieron bajo el peso único de esta prueba. Abundaron las historias inverosímiles de parroquianos respetuosos de la ley y cumplidores con las normas de la Iglesia haciendo pactos con el demonio. Esas personas primero fueron acusadas ante los magistrados de la ciudad de Salem, y luego, una vez que Massachussets obtuvo su independencia, en un juzgado especialmente establecido para ello. Mientras el número de brujos y brujas acusados crecía, el público y el jurado comenzaron a dudar acerca de las pruebas que les ofrecían las jóvenes. Se empezaron a hacer preguntas, especialmente cuando las jóvenes acusaron de practicar la brujería a ciudadanos importantes -como era lady Phips, la mujer del gobernador- y también cuando acusaban a las personas que habían mostrado en público su escepticismo acerca de la validez de los juicios. El gobernador Phips disolvió el juzgado especial, y en 1703 la colonia pidió disculpas y dieron compensaciones a aquellos acusados de brujería y a sus familias: Es interesante hacer notar que muchos de los acusados sufrieron de enfermedades y de infelicidad después de finalizar esos Juicios.
ilustración del juicio de dos «brujas» de Salem por Howard Pyle. Los juicios de Salem fueron vistos históricamente como una parodia de la justicia y no como una lucha heroica contra el demonio.
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