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Asesinos:
Primera parte
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Belle Gunnes
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Charles Manson
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Ed Gein
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Harold Shipman
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Adolfo de Jesús
Constanzo
-
Fred y Rose West
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Henry Lee Lucas
-
Jack El
Destripador
-
Jeffrey Dahmer
-
Joel Rifkin
-
John Wayne Gacy
-
Pedro Alonso
López
-
Richard Chase
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Richard Ramírez
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Albert Fish
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Bela Kiss
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Edmund Emil
Kemper
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Erzsébet Báthory
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Fritz Haarmann
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George Karl Grossman
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Gilles de Laval
-
Henri Désiré Landru
-
John Reginald Christie
-
José Antonio Rodríguez Vega
-
Jose María Jarabo
-
Lizzie Borden
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Peter Kurten
-
Peter Sutcliffe
-
Vlad Tepes
-
Swaney Beane
Mas Informacion
Asesinos y sus Alias Albert Fish Peter Kürten Edmund Emil Kemper Erzsébet Báthory Fritz Haarmann Gilles de Laval Henri Désiré Landru Henry Lee Lucas John Reginal Christie John Wayne Gacy Antonio López Sierra Vlad Tepes Belle Gunnes Charles Manson Ed Gein Harold Shipman Adolfo de Jesus Constanzo Fred West Rosemary West Jack el Destripador Jeffrey Dahmer Joel Rifkin Pedro Alonso López Richard Chase Richard Ramirez Lizzie Borden Peter Sutcliffe Swaney Beane
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El
Doctor Muerte

El médico británico, Harold Shipman, condenado a finales de
enero del 2000 por el asesinato de quince pacientes, pudo haber matado en
veinticuatro años de profesión a 297 personas, lo cual lo convertiría en
el mayor asesino serial del mundo. La cifra figura en un informe que el
Gobierno dio a conocer ayer, elaborado por el profesor Richard Baker,
catedrático de Calidad en la Atención Médica por la Universidad de
Leicester.
El informe compara la cantidad de pacientes fallecidos que estaban a cargo
de Shipman con la de otros médicos que trabajaban en la localidad de Hyde,
en el norte de Inglaterra, donde el doctor muerte tenía su consultorio.
Según los datos que aporta el profesor Baker, Shipman sumó 311 muertes más
que sus colegas, de las que 297 fueron sospechosas.
El médico mataba a sus víctimas, cuando las visitaba en sus casas, con
altas dosis de morfina. Después escribía un certificado en el que afirmaba
que su paciente había muerto por causa natural. Baker analizó los momentos
en que se producían las muertes de los pacientes de Shipman, y si éstos
estaban solos o acompañados.
De acuerdo con el estudio divulgado ayer, los pacientes solían fallecer
por la tarde, estaban solos, y la mayoría eran mujeres que superaban los
75 años. Estos datos corresponden al lapso que Shipman trabajó en el norte
de Inglaterra, entre 1974 y 1998.
Aunque el doctor muerte ya ha sido condenado por 15 muertes, el Ministerio
de Sanidad británico ordenó que se hiciera este estudio estadístico porque
la policía tenía sospechas de que Shipman mató a otros 192 pacientes. Los
resultados del informe se han entregado a la Policía y a la Fiscalía: no
se descarta que Shipman deba enfrentar otro juicio. El médico oficial del
gobierno, Liam Donaldson, dijo que el texto tiene datos escalofriantes y
reflexionó con tono dramático: Todo indica que este caso de un médico tan
siniestro, con motivaciones tan macabras, ocurre sólo una vez en la vida.
Tanto las autoridades como el periodismo dicen que estos asesinatos en
serie —que conmocionan a la sociedad británica— plantean la necesidad de
que haya un mayor control de la profesión médica en el Reino Unido. El
doctor Simon Fradd, miembro de la Asociación Médica Británica, pidió que
se verifique el uso de los fármacos que están en manos de los
especialistas. Shipman usó gran cantidad de drogas y nadie se dio cuenta
—dijo Fradd—. Ahora tenemos tecnología informática para garantizar que los
médicos no vayan por cada farmacia consiguiendo drogas.
Shipman, que cumple su condena en la cárcel de Frankfland —en el condado
de Durham—, es un médico de 54 años, casado, padre de cuatro hijos. Casi
como una broma cruel del destino, este hombre de gruesos lentes y barba
tupida era llamado por sus pacientes doctor amistad antes de que se
conociera su escalofriante historia. Hasta ahora, sin embargo, no están
claros los motivos por los que asesinaba a sus pacientes. Algunos
periodistas lo han comparado con el doctor Jekyll, por aquel médico
victoriano creado por Stevenson que por las noches se convertía en Hyde,
el lado maligno del afable Jekyll. El periodismo ha resaltado, además,
esta curiosa coincidencia: Shipman atendía en la ciudad de Hyde, un pueblo
de 30 mil habitantes en las cercanías de Manchester.
Usted ha cometido horrendos crímenes. Asesinó a cada una de sus pacientes
con una calculada y helada perversión de su capacidad médica. Usted era,
antes que nada, el médico de estas personas, le dijo el juez Forbes a
Shipman cuando éste recibió la condena del jurado, que deliberó seis días
antes de dar su veredicto en enero del año pasado. El doctor muerte
escuchó la condena con una sonrisa, sin perder la calma; estaba acompañado
por su mujer y sus cuatro hijos.
Buen padre de familia, marido fiel, Shipman era un ciudadano modelo,
aunque ocultaba una ´mancha´: en 1976, había estado preso por robar para
su consumo una gran cantidad de drogas Phetidine. Pero después de un
tratamiento psiquiátrico se le permitió seguir ejerciendo su profesión.
Dos especialistas que lo atendieron lo habían declarado perfectamente
sano.
Los 15 asesinatos por los que fue juzgado, fueron cometidos entre marzo de
1995 y julio de 1998. Por pedido de sus colegas —alarmados por la cantidad
de certificados de defunción que emitía—, Shipman fue investigado por el
Ministerio de Sanidad, que no lo encontró responsable. Pero después de esa
investigación, el médico asesinó a otros tres pacientes.
Texto obtenido de
Calle22
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